LUNARES
En el perigeo, la mujer lúbrica propende a encintarse. La criatura alumbrada exhibe en la frente un lunar festoneado cuya visión produce, en quien lo mira en exceso, vómitos, diarreas, evacuaciones unánimes y ubérrimas del alma turbada por esa presencia tatuada.Las criaturas nacidas por madre lúbrica en noches de perigeo muestran lunares de muy variada forma.Los lunares aserrados se localizan en el muslo y en la parte anteroposterior del brazo.Los lunares hendidos, en el vientre.Los acorazonados, en el hombro.Los lancelados y aciculados, en la espalda media.Los sagitados, en la cima del pubis.Los trifoliados, en el cuello.Todos convulsionan el alma de quienes lo miran.El lunar paripinnado, oculto en la nuca, bajo la melena, produce invariablemente la muerte de su observador. Los hijos perversos de las mujeres lúbricas fecundadas en el perigeo dan la espalda a sus enemigos, agachan la cabeza y esperan, entre la lástima y el odio, a que una suerte de magia los fulmine.El finado muere sin dolor y su cadáver revela vestigios inequívocos del desmán por lo que son piezas extraordinariamente valiosas para los forenses.
